Sí, "integral", pero esto no es una revista pornográfica, así que, aunque solo sea por hoy, ¿creéis que podríamos dejar los chistes fáciles de lado?
¿No? Vaya, sí que sois exigentes.
El pasado fin de semana terminé de leerme este tocho de
802 páginas y 1,8 kg de peso que recopila las aventuras de
Conan y
Bêlit, la Reina de la Costa Negra, por los mares y tierras del África de la Era Hiboria. Nada más y nada menos que tres años de publicaciones a cargo de dos ilustres historietistas:
Roy Thomas, al que debemos el salto del Conan literario a las viñetas, y
John Buscema, heredero de los lápices de Windsor-Smith y uno de los dibujantes más emblemáticos de la Edad de Plata de Marvel. Y aunque la portada deja de lado a
Ernie Chan, nosotros no lo olvidamos, porque su entintado, realizado al estilo tradicional, es excelente; algo fácil de apreciar en unos cómics que ahorraron a la editorial una pasta gansa en tinta de color.
Por último, antes de empezar propiamente con la reseña, me gustaría decir que pensaba escribir y publicar esta entrada mientras el volumen aún era noticia; pero según terminaba de leer el tercer o cuarto capítulo, estaba tan entusiasmado con el cómic, que preferí avanzar poco a poco para disfrutarlo más tiempo. La paciencia es una virtud. A no ser, claro está, que te persiga una turba de egipcios esclavizados por una momia resucitada con el Libro de los Muertos.